Posteado por: Adhara | febrero 20, 2008

Adhara y el sexo

Nunca he sido capaz de escribir escenas de sexo medianamente explícito. No hablamos ya de pornografía y de ser capaz de encontrar cincuenta seudónimos para no tener que repetir “polla” o “coño” cincuenta veces en un párrafo, sino de una simple escena de sexo de esas que le dan vidilla a los libros y conforman la médula espinal de la fanfiction (porque, asumámoslo, la fanfiction es una gran excusa para escribir pornografía xP). Lo he intentado con personajes que me importaban, con personajes que no me importaban, con fandoms infantiles donde lo de que la gente follase parecía ciencia ficción y con fandoms adultos donde en el canon lo hacían a todas horas, y nada. Siempre empiezo con muy buenas intenciones: me tomo un par de tilas mentales -las de verdad me hacen vomitar y no está el horno para bollos-, pienso en por qué tiene sentido que me lleve el disgusto de arrancarme una escena explícita, me armo de buena voluntad y allá voy.

Je. Allá voy.

Los que me conocéis sabréis ya cómo suele terminar eso: Adhara llorando, los personajes a medio desvestir y palabras, palabras y más palabras intentando retrasar el momento en que alguien haga, de hecho, algo. Porque eso sí, los preliminares se me dan cojonudamente. Preliminares pesados, largos como un día sin pan, besos de veinte líneas, caricias de treinta siempre por encima de la ropa o nunca por debajo de la cintura. Mis escenas de sexo son todo preliminares.

No sé por qué, la verdad. Pienso en ello y no se me ocurre ninguna razón objetiva para explicar que a pesar de que uso las escenas de sexo como un punto de inflexión en los argumentos, y por tanto tienen que estar ahí, soy incapaz de desarrollarlas y termino siempre recurriendo al fundido en negro. Los personajes se besan (o no), se empiezan a quitar la ropa (o no) y ahí ya me entra la pájara y tengo que apagar las luces y mirar a otro lado. Puede ser pudor? No me va lo de ejercer de voyeur de los personajes? En realidad las monjas de mi colegio hicieron bien su trabajo y yo tengo el alma de una novicia del siglo XIX? De cualquier modo lo único que sé es que soy incapaz. Es vergüenza pero no por el folleteo en sí. De hecho me pasa (aunque en menor medida, eso sí) con cualquier escena romántica. Normalmente me da vergüenza pensar en lo que escribo; por eso jamás releo. Pero cuando llegamos al sexo la vergüenza se convierte en un monstruo, en un sentido del ridículo exacerbado que me paraliza hasta el extremo de olvidar cómo se dicen las cosas o qué estoy tratando de contar. Y sin embargo no tiene nada que ver con pensar “dios mío, lo van a leer y se pensarán que soy tonta”, porque tampoco he sido capaz de escribir sexo sólo para mí, sin la presión que supone saber que la gente se llevaría las manos a la cabeza con ello.

Sospecho que hay un trasfondo psicológico-chungo del copón en todo esto, sí. Que por qué digo algo así? Porque una de las manías extrañas que tengo con esto de escribir es que, inconscientemente y desde que tengo uso de razón, asocio el romanticismo con el final de las cosas. Cuando escribo, las parejas nunca se unen hasta el final. Puede que se vea desde el principio quién se va a quedar con quien, sobre todo en la fanfiction, donde me guío directamente por los pairings, pero es muy raro que los líe al principio o hacia la mitad. Sortean obstáculos, construyen (o eso quiero creer) una relación, se van desarrollando. Y entonces, dos capítulos antes del final, se alinean los planetas, ladran los perros, salen las ratas de las alcantarillas y fulanit@ y menganit@ POR FIN, tras mucho angst y muchas páginas con un argumento endeble, deciden echar un polvo. Un polvo cuyos preliminares seguramente ocupen como cuatro capítulos de los anteriores juntos, sólo para que cuando menganit@ por fin le meta la mano debajo de la camiseta a fulanit@, a mi se me revienten las venas y corte por lo sano cual apagón invernal, gimiendo, lloriqueando y tratando de meterme debajo de la cama. Pero polvo al fin y al cabo.

Polvo que en el noventa por ciento de los casos suele significar que en el capítulo siguiente uno de los dos va a morir.

Porque yo soy así. Sexo=perdición y muerte. Carne de psiquiátrico.

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Responses

  1. Ay, qué bueno. XD Fíjate que ayer estuve pensando en cierto botón de cierta web que decía cierta cosa de nosequién y el sexo y me pregunté por la necesidad de esa persona en esos momentos (¿ah, ahora no?) de mostrar su hormonidad al mundo.

    Como ves, a mí me ocurre exactamente lo contrario. Escribo muchas escenas no sólo de sexo, sino en las que los personajes están continuamente “rozando el concepto” (como diría cierta canción candidata a Eurovisión España XD).

    No creo que lo tuyo sea un problema demasiado grave. Es decir, para que un clímax sea un clímax (literalmente :)) tampoco tiene que estar descrito al detalle. No necesitas describir imágenes eróticas para transmitir un momento de intensidad democional, y el resto sí que lo sabes hacer (por no mencionar que los preliminares ya son increíblemente eróticos por sí mismos). ;P

    O sea, que en cualquier caso, SÍ que sabes escribir escenas de sexo, mentirosa.

  2. Coincido con Elenis, no hace falta sexo para que haya sexo.
    Pero escribirlo tampoco es tan difícil. Piensa en una fantasía, en algo que hayas visto/pensado que le pegue al pairing, y escribe. A mi me mata de vergüenza escribir de sexo, y me siento ridícula, pero lo hice para el amigo invisible… Y sobreviví ;)

  3. […] Te gusta escribir sexo? No es que me guste o me disguste, es que soy incapaz […]


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