Posteado por: Adhara | Abril 27, 2008

Me encanta leer. Mi libro preferido es el Código DaVinci.

Recién vuelta de la Feria del Libro, y con una depresión de caballo unida a mi bloqueo ya habitual (le voy a llamar Orestes, que suena bonito y pintoresco). En realidad han sido varias cosas a lo largo del día las que se han ido juntando para que me decida a postear.

Y es que dentro de veinte años posiblemente se editen sólo dos libros al año por cada género. Sí señor. Después de todo a la mayoría de la gente lo que les gusta no es leer. Lo que le gusta a la gente es decir que les gusta leer, porque da una idea mucho más inteligente que el que dice que le gusta el futbol o la petanca. Eso sí, por Dios, algo que haya leido todo el mundo, porque si no de qué sirve? Si no puedes asentir con cara de serio y decir “oh sí, me encantó”, para qué se lee?

Este año es el Zafón de las narices, que francamente me tiene ya hasta las mismas. No he leido “La Sombra del Viento”, no por principios ni nada parecido. Le eché un vistazo y no me gustó cómo estaba escrita.

Yo antes era más de empezar un libro y terminarlo por mis santos cojones. Hasta el Código DaVinci había dejado pocos libros a medias, porque me aburrían o porque simplemente no quería saber nada más (jamás terminaré La Conjura de los Necios y no me importa reconocerlo). El Código DaVinci marcó un antes y un después en mi vida de lectora: fue el primer libro que abandoné no por aburrimiento ni por manía. Llegué a la página 30 y entonces me di por vencida, decidí que no podía soportar un segundo más aquella redacción de parvulario y tanta teatralidad al final de cada párrafo y se lo devolví a mi madre. Mi madre suele darme primero los libros que se compra ella. Me los leo esa noche y a la mañana siguiente la hago un informe de lectura. Mi madre, la santa, sí que se lo leyó entero, pero no le gusta hablar del tema. Es la versión literaria de Vietnam en esta casa.

Lo malo es que desde entonces he cogido esa ¿mala? costumbre. Además del argumento y los personajes también me tiene que gustar la redacción. Y si Dan Brown redacta como un niño de párvulos, lo del Zafón es un paso adelante pero sólo hasta sexto de EGB. Via Fer descubro que no es paranoia mía ni un caso de envidia ciega (llamémoslo envidia miope):

Desconozco las razones del éxito de Ruiz Zafón. Supongo que tendrán que ver con la escritura, aunque no sé bien en qué sentido. He leído la presentación que hace en el periódico de su próxima novela y su prosa es muy escolar, aunque vete a saber tú cómo está ahora la escuela.

Blog de Arcadi Espada

Así están las cosas. Luego vas a la feria del libro y es imposible, IMPOSIBLE, encontrar un mísero Peter Pan, y tampoco he visto ningún Código DaVinci. Eso sí, el libro nuevo de este hombre estaba hasta en los puestos infantiles, y siempre había alguien mirándolo. Así están las cosas: hace dos años había que leer una cosa. Este año hay que leer otra. Dentro de dos años pues a saber, pero todos lo mismo no vaya a ser que nos pregunten o preguntemos y no sepamos de qué hablar en la sobremesa. Y mientras tanto puedes oir a gente con el libro de marras en una bolsa diciendo, sin ninguna clase de rubor y en medio de la Feria del Libro perlas como “Es que a mí leer me da muchísima pereza”. Así tal cual.

Respuestas

No leer “La sombre del viento” es una gran decisión, para que engañarños. Que sí, que es mejor que “El código…”, pero eso no es un mérito, es una obligación. La redacción es malilla y la historia no vale demasiado… Así que, bueno, yo no repito, porque para colmo se me ocurrió leerme “Marina” del mismo autor y ese sí que es para vomitar, y arrancarse el bazo y comérselo con patatas.

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